Los equipos deben colaborar para resolver acertijos, rompecabezas y desafíos, coordinando sus esfuerzos para avanzar en la búsqueda del antídoto.
Se fomenta la creatividad y el pensamiento crítico para descifrar códigos, jeroglíficos y encontrar objetos ocultos.
La experiencia introduce un elemento competitivo donde solo un equipo puede “sobrevivir”, aumentando la motivación y la implicación de los participantes.